José Carballeira, hoy en día, antes, lo vereis, Pepiño, recién pasada la frontera de edad que nos acredita, me acredita que, por estadística, estoy en la recta final de la etapa terrenal, y digo terrenal, aunque no debía decirlo así, pues la tierra, como a todos, me espera, pero no puedo, no debo marchar sin aportar mi granito de arena y de experiencia a los que me siguen en este camino que es el camino de la vida, un camino sin retorno: solo quedaré en muchos como una persona o amigo al que tuvieron el gusto de conocer y más gusto todavía recordar, gusto que yo ya no podré tener con ellos en unos años.
Queda lejos aquel 18 de septiembre en que mi madre, en una casa de aldea, me trajo al mundo. No lo se ni puedo saberlo, ella ya no me podrá decir, si nací llorando o dando saltos de alegría, aunque creo que saltos de alegría no era para dar más allá del hecho de nacer, pues la aldea en la que nací, Momán, provincia de Lugo, era una aldea remota, poco desarrollo, pocos habitantes y el nexo común entre los vecinos era luchar la vida con una economía de subsistencia en el sector primario.

Casa de aldea, aún hoy conservada…..visitas tiene merecidas, mi casa de Momán querida.
Momán, mi querido Momán, y es que es una aldea que se hace querer por el hecho de haber nacido allí. En la aldea de Momán, éramos exactamente 301, no había estadísticas pero a decir de uno de los ancianos, éramos unos trescientos, más uno que nació ese 18 de septiembre y que fui yo.
Yo disfruto viendo mi casa, donde nací, visitándola, contemplar el arte ligado al pueblo que una construcción humilde y sencilla tiene…
Cuando voy a Santiago de Compostela, no puedo llevar a «mi casa» en mente y compararla, humildemente, con el arte que esta ciudad, Santiago, tiene.

De nombre, bautizado por mis padrinos, abuelos paternos como era la tradición, me pusieron José Juan María. José, me explicó más adelante mi madrina, porque era el nombre de mi padre, Juan porque era el nombre de mi padrino, Xan en gallego y María porque mi madrina y abuela era de nombre Andrea pero muy devota de la virgen y en honor a ella llevo el María también.
Mi abuela, Andrea, sentía debilidad por mi, así me lo manifestaba con el cariño con que me trataba y los obsequios, gallegas y caramelos que me daba. “Tí sen boiño” me decía cariñosamente en galleto, con su voz dulce y una caricia en mis manos, “que che ei de dar un regaliño”, por cierto, creo que no me lo llegó a dar o no lo recuerdo…
Madrina: si estás ahí, en el cielo, como tú querías, mueve amistades y consigue un regalo para cuando llegue, pero no te des prisa, espero tardar aún mucho tiempo y ya veremos porque nací un poco atravesado y el cielo me va estar negado, pienso yo y siento decepcionarte.
Andrea, María Andrea, como ponía tu partida de nacimiento, no se si te lo pusieron tus padrinos o te lo pusiste tú, porque de todo eras capaz en memoria de la virgen, por cierto, no una virgen cualquiera, sino la Virgen María… no te apartabas de ella, la recuerdo en un rosario que llevabas siempre contigo y que en voz tenue acompañaba tus cuentas del rosario con un murmullo que, supongo, sería una oración.

No puedo evitar una foto de la Virgen de Los Dolores, patrona de Labrada, muy querida por mi madrina, mi otra abuela, de Gandarela, Es que la influencia de las familias, de las abuelas, sobretodo, era una aldea matriarcal, tanto Momán, como Labrada y la mujer era la que gobernaba y disponía. Disculpar que habiendo nacido en Momán, una de las primeras fotos sea de la Virgen de los Dolores, pero es algo que, si mi madrina viviera, no me perdonaría, el no hablar de la Virgen de los Dolores.
Pues el 18 de septiembre nací, Momán me recibió con alegría por parte de Pepe y Carmen, o José y Carmen, así les llamaban a mis padres, bueno el Pepe, mi abuela a su hijo, José, no se lo daba, le llamaba Joseíño.
Yo no se si fue planificado o no, pero el hecho de que naciera después del verano, parece planificado pues allí, en la aldea, en Momán, todo se planificaba buscando el ahorro o la producción y claro, que naciera en verano, época de siega, de plantación…..der aun incordio.
El caso es que nací y con alegría me aceptaron, era el segundo, la primera era mujer y el tener pareja, hijo e hija, supe mas tarde les había alegrado, aunque también puede ser que prefirieran hijo porque presumiblemente, era mano de obra más valiosa cuando tocara.
Como José era mi padre, Joseíño para mi abuela, su madre, para distinguir al referirse a mi, me llamaban Pepiño.
Pocos recuerdos tengo de la aldea, pero se que era una aldea pobre, con mucho frío en invierno y sol quemón en verano. Viví allí hasta los tres años y el recuerdo más antiguo que tengo es cuando mi padre me sacaba al huerto que él y mi madre plantaban; además, él era zapatero, zapatero remendón, pero acabo haciendo zapatos… pero bueno, íbamos por lo del huerto, él me enseñaba la lechuga y yo pronto la conocí y como era comilón, de una tortilla, me comía la mitad de una tortilla y no comía más porque me frenaban y acompañando lechuga.
Campo de Fútbol do Momán Club de Fútbol.
Campo de Fútbol da Veiga.

Recuerdo muy vagamente cuando Arturo, un primo vecino, hijo de Edita, hermana de mi padre, me paseaba por una pequeña acera muy rudimentaria, pero de hormigón en un cajón de madera con ruedas.
Y de Momán, no recuerdo nada más. Sí que cuando tengo añoranza de Momán, que la tengo, me acerco a ver la vieja casa donde nací, un parto natural, sin asistencia médica, porque Dios era Dios, más dios que hoy e intercedía para que todo fuera bien, eso decía María Andrea mi abuela.
Yo, la verdad, no tenía gran apego a mi madrina, aunque ella intentaba por todos los medios que sí lo tuviera. En parte, yo creo que mi madre tiraba más bien a casa de sus padres, Nicolás y María, Culás le llamaban los vecinos y yo recuerdo los mimos de mi abuela María, más que los esfuerzos que hacía mi madrina, Andrea para atraerme.
Y a mi abuela materna, le llamaba madrina, aunque no lo era, el hecho de llamarle madrina era por imitación de mi hermana mayor, Maricarmen que de esa sí era madrina y así le llamaba.

Foto da igrexia de Momán, meu vello e querido Momán. O patrón, San Bertolameu, ou tamén San Bartolomé.
Mi abuela María era comprensiva, cariñosa, la gobernanta de la casa en el amplio sentido, la cabeza de un matriarcado en el que su marido, Culás, así le llamaba también ella, se limitaba a desempeñar su papel de trabajar en el campo, con el ganado, las ovejas y los caballos, pero quien gobernaba, era María.
María llevaba un pesar muy grande consigo misma, la muerte de un hijo, Manoliño, así se le llamaba en casa, en el servicio militar, un trago muy duro, durísimo, pues solo se recibió la noticia a través de la Guardia Civil, y unos efectos personales entre ellos un reloj, sentí tan profundo yo también su sentimiento que estoy en trámites para averiguar donde está su tumba, Jaca o Zaragoza y tengo sospechas muy fundadas de que su muerte ni está inscrita en el juzgado de Guitiriz. Manoliño era bondad, ternura, desprendimiento…
Manoliño, descansa en paz, nunca olvidaré tu última carta a tu hermana Carmen, mi madre, donde le transmitías tu pérdida de sangre y de salud y presagiabas tu final, allí, en la mili, Jaca, Zaragoza… y tu familia, todos añorándote recordando el día que volviste a Jaca de tu último permiso en Labrada… Manoliño, desde aquí, aunque no puedas oirme, tengo que escribirlo: fuiste muy llorado y recordado, te encontraremos, Manoliño. De ti, yo con tres años recuerdo el único día que te ví: estábamos en el Coutío, así le llamaban a una finca, y, de repente, Suso te vio venir y gritó: Manoliño¡¡¡¡ ahí ven Manoliño¡¡¡¡¡ en gallego y todos corrieron a abrazarte, yo, solo, casi llorando, contemplé la escena del único día que te vi y que hoy vive en mi mente, en mi recuerdo.-

Foto de unha antiga escola de Momán, de Labrada……Eran prototipos que se repetían. Foto que fala por si sola de un local rural, acolledor, ideal pro ensino.
Esas escolas, integradas na paisaxe, cautivaban, había escola de nenos e escola de nenas. Os nenos éramos felices. Y respecto a Momán, estaba muy xunguido, muy unido, con Labrada, Labrada do Buriz. Y unha cousa, un fito que a puxo mais no mapa, a Labrada, foi o descubremento de que a sua igrexia tiña, baixo a pintura de cal de apariencia normal, una serie de pinturas de gran beleza e que se poden visitar e ver.

Interior da Igexia de Santa María de Labrada, a dreita, a entrada lateral, e podemos ver os frescos pintados e recuperados na igrexia y e que había sospeitas, ditos……hasta que se descubreu.
Os ditos, lendas, sospeitas son moitas veces o principio de grandes descubrementos. Venme a mente un dito moi antiguo, de Fellos: De Fontouro a Poniente, no Castro, hay ouro enterrado… e sí, eso despertou a fiebre de ouro e algún día vos direi onde está Fontouro por se algún se aventura a búsqueda de ouro, ya hubo quien lo intentó y, que trascendiera, perdonas las inclusiones de castellano, nadie encontró oro o se lo calló.
La verdad, es que tengo pendiente de hablar con uno que me esquiva, que creo que encontró y tiene un filón que solo él sabe……os diré algo……compartiremos todo, ya me entendeis…..oro y milenario.

