Esa foto me trae al recuerdo las conversaciones familiares, de sobremesa en fechas señaladas más bien, sobremesa de días de patrón, donde mi abuelo nos hablaba de “cando fun a sega a Castilla”.
Recuerdo que decía “fun varios anos” y que fue a pie varias veces, a pie, bajo un sol tórrido, cobinado con jornadas frías, sobretodo al madrugar para la siega o caminata.
Recuerdo también los “dediles” “os dedís” que le llamaban, que no era más que trozos pequeños y no muy anchos de caña de bambú en el que se encajaban los dedos para evitar cortarse en las tareas de siega que, se hacían por “cuadrillas” con un sombrero de ala generosa, dediles y una hoz de mayor arco de casi semicircunferencia que las que se usaban aquí; además, más finas y un mejor corte.
Recuerdo también sus charlas sobre el “queixo de Castilla”, queso de oveja o de mezcla con vaca, de formato aproximado de tres kilos, que a forma de postre, en la sobremesa servía para ganar fuerzas y también alegrías o al menos apagar penas, penas que la verdad llevaban con “alegría” pues contentos estaban con poder ganar unas “perras”.
Mucho debe Castilla, a Galicia, en cuanto al mercado que el boca a boca a lo largo de años, abrió la emigración temporal de las cuadrillas al queso de Castilla. Tanto es así, que distribuidores de ese tipo de quesos que conocí, me lo decían “o queixo de Castilla véndese solo” non hay mais que ofrecelo.
Un recuerdo también a los chiquitos de vino que acompañaban al queso; yo no se si lo de chiquitos, era de pequeños, jerga castellana o era una deformación de la definición de “txiquitos” que había en “Bilbao” a los vasitos de vino con los que se chiquiteba en las tabernas y caseríos vascos.
Y aquí también, el término Bilbao, se usaba para la emigración al País Vasco, que también la hubo, englobando a Elgoibar, Sestao, Baracaldo….o los pueblos de las márgenes del Cadagua, donde había un importante asiento de gallegos.
Así pues, gracias señor administrador y gracias a todos los que aportan material gráfico o literario para comprender el ayer, sobretodo de Xestoso y aldeas próximas.
Me trajo a la memoria también esta foto, los trillos, utensilios de desgrane que había en “Castilla” y me trae a la memoria también Los Trillos, de Burgos, un importante asador donde el cordero asado, el chorizo de la olla y el pan de hogaza son el centro culinario. Y un saludo a su propietario, ya entrado en años y amigo personal al que visito cuando puedo, la última vez hacia el mes de abril.
Decir, como anécdota, que este empresario, dueño de Los Trillos, “vive” allí, con su presencia, el negocio, saludando a clientes y amigos como yo. Tuvo además, este hombre, la visión comercial de comprar el yate Azor a la Armada Española, vino a verlo a Ferrol, a La Graña e instalarlo en Burgos, en la general a Madrid y allí, en el propio Azor, se cansó de despachar cordero asado en los fogones que allí instaló, similares a los que aún tiene en Burgos.
En fin, mucho se podría seguir hablando de Castilla, las cuadrillas, el queso, los trillos, parece ser que de origen romano……y también mucho de las historias de los que estuvieron en la “sega en Castilla” y es que el haber estado allí, “daba galones” en las charlas de sobremesa, y si era acompañados de un chiquito y queso de Castilla, la puesta en escena era perfecta.
Por cierto, en aquel entonces, el queso de Castilla era artesanal, luego vinieron las fábricas con el queso de leche controlada, que no transmitía virus ni enfermedades y algo de esto tuve ocasión de conocer de boda de quesos Récord, de D. Gregorio Díaz de Miguel propietario, y del propietario, Juan Domingo Ortega de quesos Forlasa, fallecidos ambos, y a los que tuve el gusto de conocer y tratar y a los que Villarrobledo les debe tanto.


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